La casa de la selva


 Nos adentramos en la selva yucateca, buscando las casas de nuestros beneficiarios, en esta ocasión nos tocó visitar la casa de Don Bernardino, cercano a las colonias amarillas de Izamal. Don Bernardino recorre el camino diario en motocicleta, abriendo brecha entre la hierba, con un par de días que no circule en este sendero, las lluvias hacen de lo suyo llenando de plantas y hierbas. Casi no vemos el camino, en esta ocasión, Don Bernardino se escapó de las lluvias y la oscuridad en casa de su hijo, pero como le instalaremos luz, feliz nos guia por el camino.


Al llegar a su casa, nos encontramos con una pequeña choza encajada en la selva, con lo que pareciera ser un tapete negro en una casa llena de humedad.

Casi en penumbras terminamos de dar los últimos detalles a la casa, para que Don Bernardino disfrute la llegada de la luz a su cabaña. Para nosotros, la picazón de los mosquitos, algunos bichos rastreros se meten por debajo de los jeans, otros caminan sobre nuestros zapatos, y con la mano los vas ahuyentando mientras el sudor empapa tu rostro.

Finalmente, la luz enciende, la sorpresa no es para el beneficiario que se emociona, es para nosotros al darnos cuenta que el tapete negro toma vida, como si se tratase de una película de espantos, el tapete son bichos, una especie de escarabajos que caminan por doquier, subiendo por nuestras prendas e invadiento nuestro entorno... Aunque el beneficiario las barre con la escoba y se forma un montón de bichos que parecen "tierra negra", la sensación es muy incómoda.




Aún siento el cosquilleo en los cachetes y en la cara, agradecimos y nos fuimos la más rápido posible sacudiendo la cabeza y espantados por la jungla.


Hasta la próxima aventura!


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